La "Tallarinata" Que Nos Regalaron Los Bernales-Bianchini

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Era un domingo como cualquiera, pero hoy me doy cuenta que fue un día especial, de esos que vale la pena compartir. La pauta informativa estaba pobre. Sin embargo, una visita a nuestra ciudad el 17 de junio del año pasado rompió la monotonía dominical. Estaban el general director de Carabineros, Alejandro Bernales y su señora Teresa Bianchini en el Hotel Azapa Inn y, si su agenda lo permitían, tendríamos la oportunidad de obtener algún anuncio u opinión de la contingencia.
El general vestía impecable de civil ya que participaría en pocos minutos más junto a su señora en una "tallarinata" con 180 carabineros y sus esposas. Allí la señora Teresa daría una cuenta sobre las acciones desarrolladas por la Corporación de Ayuda a la Familia de Carabineros que ella presidía.
Justamente la informalidad era lo que incomodaba a sus asesores ante la presencia nuestra. Sin embargo, Yéssica, Patricio y yo, insistimos en seguirlo para que nos diera, al menos, una declaración sobre la licitación para la compra de un moderno helicóptero.
De tanto insistir, al final, sus asesores nos permitieron hablar con él. "Sin fotos, ni imágenes de video, porque el general no puede salir hablando si no tiene su uniforme". Yéssica se decepcionó porque no tendría el "mono", es decir, la imagen televisiva para enviar su nota a Mega.
Pero, tal como ocurrió muchas veces con reporteros que habían recibido un "no" del entorno del general, fue el propio Bernales, quien al oír a Yéssica que quería tener un testimonio de una actividad poco difundida por Carabineros, quien autorizó la filmación, regalándole una sonrisa a mi amiga.
Junto con obtener ese regalo imprevisto, en mi caso, también conseguí en esa plática la confirmación del anuncio que "LaTercera" quería: la licitación del helicóptero para reforzar la Prefectura Aeropolicial de Santiago anunciado por la Presidenta Michelle Bachelet en su discurso del 21 de mayo, sería lanzada un día después de su visita a Arica.
El regalo inesperado
Bernales lucía radiante y feliz junto a su mujer. Tanto orgullo le provocaba que su señora presidiera la corporación de ayuda a la familia policial, que nos dijo: "pero si yo no soy la noticia. Yo estoy aquí por mi señora, por lo que ella está haciendo por las familias de los carabineros y mejor que ella les cuente lo que está haciendo para atender a los hijos discapacitados de carabineros o a las señoras de nuestros carabineros".
Teresa Bianchini se acercó a nosotros, nos contó de su obra y de lo que esperaba en un futuro próximo. Asimismo,  nos reveló que la "tallarinata" era un regalo para los carabineros de provincia, o más bien, una señal para hacer partícipes a los funcionarios socios de la corporación, dejando de lado el centralismo, donde siempre hacían actividades.
"Francamente tenía mucho temor de que esto no resultara, porque se necesitaba de bastante experiencia en la cocina y en la atención de tantas personas. Pero me di cuenta que el hotel nos proporcionó todo lo que necesitamos, especialmente nuestra amiga Ivonne Cartes, gerente del Hotel Azapa Inn, quien también es señora de uno de nuestros funcionarios", afirmó orgullosa.
Tras su franca conversación, comenzó el esperado evento. Los carabineros asistentes junto a sus esposas debieron colocarse una especie de "babero" que tenía la marca "Carozzi". En fila, los policías comenzaron a desfilar por una mesa americana, en la que estaban las marmitas con ravioles, ñoquis y pastas con salsas de queso y tomate humeando.
Cuando comenzaba ese momento tan íntimo de la institución y pensábamos en partir, Yéssica, Patricio y yo recibimos un mensaje al oído. Un asesor de Bernales se acercó a nosotros y nos dijo: "La señora de mi general quiere que se queden y participen con nosotros en la tallarinata".
Los tres nos miramos extrañados por tan sorpresiva invitación. Con algo de pudor, dudamos por un rato entre quedarnos o partir discretamente, mientras tomábamos algunas fotos a los amigos policías más cercanos para la posteridad. Es que francamente era divertido verlos con un "babero" que luego le encontramos la utilidad: nadie mancharía su lindo traje dominical con una de las jugosas salsas.
Cuando pensábamos abandonar el hotel sin que se diera cuenta el general y su señora, vino ella misma a invitarnos. Ante ese gentil llamado, no nos quedó otra que entrar al salón, sentarnos y comer junto a algunos amigos carabineros.
Testigos privilegiados
Fue increíble. Algo tan sencillo como una "tallarinata" nos permitió ver la otra cara de los carabineros. Estaban felices porque quizás, por única vez, podían compartir con su general y su señora en un ambiente distendido, dejando de lado el riguroso protocolo. El destino finalmente se encargó de que ese momento fuera el único y el último con los Bernales-Bianchini.
Y nosotros estábamos allí, como mudos testigos privilegiados de todo. Sólo nos pidieron no filmar mientras el general comía. Cumplimos esa condición, tal como hoy todos los medios de prensa cumplieron la petición de las familias del general y su comitiva muertos el jueves en Panamá, para que les dejaran el último momento de intimidad en los cementerios sin cámaras ni reporteros.
La señora Teresa y el general hicieron sus discursos. Junto con valorar la labor de la corporación destacaron un hito: permitir, por primera vez, que la prensa estuviese junto a ellos en una actividad interna de la corporación.
Con ese regalo me quedo. Porque así lo sentimos: fue un regalo de dos seres que ya no están con nosotros, pero que dejaron mucho en su paso por esta tierra. Quizás para algunos sea una pequeñez, pero para los tres reporteros que estuvimos junto a ellos, este gesto no lo olvidaremos.
Creo que era necesario "desclasificar" este secreto que Yéssica, Patricio y yo compartimos esa tarde de domingo cuando vimos a oficiales y carabineros bailar cumbias, reggeaton y cantar en el escenario, mientras su general y la señora Teresa disfrutaban de esa alegría simple y campechana.
Yéssica tiene un lindo video con cada uno de esos pasajes. Uno de ellos fue enviado al mismo general, para cumplir el compromiso que ella misma hizo cuando consiguió que le autorizara filmar a sus carabineros en una convivencia única, pues hizo que vinieran sus hombres desde Visviri hasta el último retén de Camarones.
Esa tarde al general no se le cayó ni una de sus cuatro estrellas, por hacernos sentir que era un ser humano tal como cualquiera de nosotros. Tan humano fue que, al terminar la velada, se fotografió con todos aquellos que se lo pidieron. Muchos se acercaron y este hombre y su mujer no se cansaron de abrazar, extenderles su mano o darles un beso. Eran sus carabineros, su gente, a los mismos que lloró cuando partieron violentamente o que abrazó por un acto de heroísmo.
Hoy que ambos han partido, "Arica al Día"  ha querido sumarse a los cientos de homenajes que Bernales, el "General del Pueblo", y su mujer han recibido.
 Gracias por esa linda tarde que vivimos junto a ustedes. No hubo crónica oportuna para retratar ese momento, pero aquí tienen un sencillo homenaje póstumo.
 
Yéssica, Patricio y Ximena